Los sueños se hicieron… para ayudar a los demás
Recientemente leía acerca del síndrome de burnout , que es básicamente un estado de desgano o apatía generado
por una sensación de insatisfacción laboral, un sentimiento de falta de
realización o progreso, que conlleva a
un cansancio crónico o incluso malestares físicos.
Creo que un buen número de personas en edad laboral hemos sentido
alguna vez ese “algo” que nos falta por hacer,
ese emprendimiento que nos llevaría a tener ingresos extra o incluso poder
independizarse de ese trabajo que requiere dedicarle días tras día una jornada
completa.
Tendemos a pensar y así lo hemos escuchado en múltiples ocasiones,
que las actividades que nos apasionan pueden convertirse en ideas de negocio y
así el trabajo se convertirá mágicamente en un gusto.
Esta visión resulta hasta cierto grado, limitada.Para el
emprendimiento de cualquier proyecto resulta primordial conocer tu ser antes
que tus pasiones.
Saber quién eres, cómo funciona tu mente, cómo reaccionas, tus fortalezas,
tus debilidades, es lo que te llevará a definirsi
verdaderamente tendrás (y mantendrás ) la voluntad de querer hacer las cosas,
de hacerlas con pasión cada día bajo cualquier circunstancia.
Se debe saber también que si bien un proyecto productivo se emprende
como parte del cumplimiento de nuestro sueños o anhelos de realización, su razón de ser va más
enfocada hacia la generación de valor para las personas.
Es decir, responder a la pregunta: ¿con mi experiencia, habilidades,
conocimientos, etc., de qué forma puedo aportar valor para los demás?.
Y es ahí donde esta la clave del asunto. Si hago cupcakes, contribuyo a un momento de
felicidad para alguien que celebra algo; si tomo fotografía, contribuyo a
conservar en el tiempo un recuerdo.
Los sueños sin duda, fueron hechos para cumplirse, pero si el
esfuerzo diario se enfoca a la propuesta de valor que podemos generar para el mundo, el camino de ese proyecto estará
mucho más definido.

