La historia de la Salchicha



Esta popular comida no es, ni de lejos, de las más recomendables, a pesar de todo, nos sigue gustando

On Magz

En todos los rincones del planeta existe una u otra variante de la salchicha, una de esas comidas quizá no muy recomendables pero que probablemente han salvado al ser humano del hambre en incontables ocasiones.

La salchicha es una de las mejores muestras de la eficiencia alimenticia desarollada por nuestros antepasados. Se trata, básicamente, de un embutido que aprovecha las partes desechables del animal (la sangre o las vísceras) introducidas en una envoltura, que en el pasado solía ser el intestino del animal, y que actualmente suele consistir en una mezcla de colágeno y celulosa. A pesar de su preparación, probablemente deba a su popularidad y universalidad su buena fama, muy superior a la de otros preparados semejantes o a la de la casquería.

El cerdo ha sido durante milenios el animal predilecto para las salchichas, ya que es sabroso y su carne resulta fácil de curar

Un gran problema, una solución apañada
Muchas fuentes coinciden en situar a la salchicha, como ocurre con tantos hitos culturales, en algún lugar de Mesopotamia alrededor del 3000 a.C. La variante oriental señala que productos semejantes pueden encontrarse en la China del 580 a.C.

La palabra “salchicha” nos ayuda a entender en qué consiste exactamente el plato: su origen se encuentra en el latín, que a su vez dio lugar al italiano “salciccia”. “Ciccia” era un hipocorístico utilizado por los niños para referirse a la carne, mientras que “sal” es, efectivamente, “sal”, ingrediente esencial a la hora de conservar los restos sobrantes de la carne. Esta preservación lo convirtió durante siglos en un alimento ideal para aguantar durante los impenitentes meses de invierno.

Las salchichas fueron claves en las expediciones marinas de la Era Moderna, ya que permitían alimentar a los marinos durante semanas

No fue el único lugar donde la gente tuvo problemas con el sabroso alimento. La novela 'La jungla' de Upton Sinclair, uno de los retratos más célebres de las lamentables condiciones de vida de la población del Chicago industrializado, mostraba cómo las salchichas se preparaban con restos de ratas, heces de ratas y restos reutilizados de salchichas a su vez fabricados con restos de ratas.

Todas estas malas experiencias, por decirlo suavemente, le proporcionaron a la popular salchicha, un alimento que hasta el momento habían consumido tantos ricos como pobres, una casi merecida mala fama. Pero aún estaba por llegar la estacada definitiva.

Hoy
A pesar de las crisis de reputación a las que ha tenido que enfrentarse durante siglos la salchicha, ¿por qué nos sigue gustando tanto? Quizá la mejor respuesta la ofrezca Sam Bompas, fundador de Bompas & Parr, en un artículo publicado en 'Atlas Obscura': “Es su combinación de sal, grasas y textura, y a veces un poco de azúcar, lo que provoca que se valore mucho en cuento a su sabor, pero también lo convierta en un alimento cómodo”. Se trata de una de las comidas preferidas de los niños, tanto solas como en forma de perrito caliente, que apenas necesitan preparación, lo que resulta muy útil a los padres agobiados a la hora de preparar la cena.

Que se suelan preparar a altas temperaturas provoca que sea una de las carnes menos peligrosas

El pasado mes de octubre, la salchicha recibió un serio revés después de que la Organización Mundial de la Salud la incluyese en la lista de alimentos que causan cáncer, junto al tocino y otras carnes procesadas.
Según el polémico informe publicado por la organización, el consumo de 50 gramos diarios de salchichas  aumentaría en un 18% la posibilidad de sufrir cáncer. Como era previsible, la noticia ha provocado el descenso en las ventas de un alimento al que aún le quedan muchas vidas por quemar. Al fin y al cabo, es útil, sencillo de preparar, le gusta a todo el mundo y tienen el mejor aliado: los alemanes. ¿Quién necesita más?

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