¿Y ahora cómo empiezo?

Por Berenice Flores

Año nuevo: inicio de un nuevo ciclo, de reinvención, toda la buena energía, intención y motivación al cien para “ahora si”, concretar proyectos: cambiar de trabajo, terminar un curso, ahorrar, viajar, conseguir pareja, hacer ejercicio, alimentarse mejor.

Y claro que lo iniciamos,  llenos de entusiasmo nos inscribimos  al gimnasio, llenamos el refrigerador con productos “orgánicos”, “verdes” o “light” (que en la vida habíamos volteado a ver), pero muchas de esas buenas intenciones no nos alcanzan para terminar el año habiendo cumplido esas metas que sabemos mejorarían bastante nuestra vida si las lleváramos a cabo. Es entonces cuando se repite la constante pregunta: ¿Por qué no logro mis propósitos?  ¿Por qué me pierdo en el camino?. Y no, definitivamente no hay nada malo en nosotros, no es el entorno, no es familia,amigos,  compañeros,  no es mi falta de tiempo para hacer ejercicio ni definitivamente es la hamburguesa que me domina para que la coma diario.

Existe un mecanismo interno denominado “mente” cuyo objetivo principal es asegurar la supervivencia  y alertarnos del peligro sin embargo, en este proceso de “cuidarnos” nos dificulta salir de nuestra zona de confort hacia una situación desconocida, es decir: si hemos logrado “sobrevivir” 30 años sin ejercicio y comiendo lo que comemos, nuestra mente hará su trabajo manteniéndonos en esa “seguridad” que le es conocida, bloqueándonos ante el inminente cambio que seguramente será difícil si no es que imposible  (la mente se asegura de comprobártelo haciéndote recordar cada año atrás que has fallado en tus objetivos y lo refuerza recordándote cómo tu mamá, tía, amiga, no pudo bajar de peso ni con la dieta del nutriólogo).

Podemos decir entonces que la resistencia al cambio es natural pero ¿qué pasaría si fuéramos más astutos que la mente?. Existe una filosofía japonesa denominada Kaizen, cuya idea central es a través de pequeños pasos, lograr grandes cambios. Podemos iniciar cuestionándonos  ¿qué pasaría si hoy incluyo media manzana en mi comida o media hoja de lechuga, o hago 5 sentadillas durante el comercial de la tv, o leo una y sólo una página de un  libro?. Podrá parecer ridículo pero al analizar que si jamás nos hemos parado en un gimnasio, hacer 5 sentadillas en la sala, representará una menor resistencia por parte de nuestra mente y que al cabo de un tiempo esas 5 no serán suficientes, sin darnos cuenta habremos hecho 25 y tras otro tiempo necesitaremos añadir peso a esa sentadilla para sentir el trabajo muscular. Lo anterior puede ser aplicado para cualquier ámbito de nuestra vida, no es exclusivo del ejercicio o para seguir una dieta saludable, la clave es lograr enraizar el hábito a través de pequeñas acciones continuadas que a futuro logren que nuestra mente nos “exija” su plato de fruta por la mañana, continuar con el capítulo de ayer, caminar a la mascota media hora, etc. Importante recordar que no todo el tiempo podemos tener motivación pero lo que si podemos tener es disciplina.


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